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Haití

Llama Rivera a desobediencia de las reformas sobre aborto
CISI / 30 ABRIL 2007

NACIONAL

Llama Rivera a desobediencia de las reformas sobre aborto


· El cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a la grey católica no reconocer los cambios legislativos que despenalizan el aborto en el Distrito Federal, por ser moralmente ilícitos para su Iglesia. "Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley en el mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsicamente ilícito, porque es contrario a la ley de Dios, escrita en el corazón de todo hombre, reconocible por la razón misma, y proclamada por la Iglesia", apeló con base en la carta encíclica Evangelium Vitae del fallecido papa Juan Pablo II. Pidió a todas las personas de "recta conciencia a no hacerse responsables de este acto abominable". Exhortó a médicos, enfermeras, asistentes de salud y todos aquellos que "por la aplicación de esta ley inicua podrían verse involucrados" en la interrupción de un embarazo, a invocar su derecho a la objeción de conciencia para no ser partícipes de lo que llamó un "execrable asesinato". Al externar su más "firme condena" a la despenalización del aborto mediante la Declaración conjunta de su eminentísimo arzobispo de México y obispos ante la despenalización del aborto, signada junto con sus ocho obispos auxiliares en la Arquidiócesis de México, definió que la reforma reciente "socava gravemente las bases del derecho y daña la convivencia civil, en la que los derechos de todos deben ser respetados". Lejos de constituir un progreso social, afirmó el grupo de religiosos, la ley constituye el retorno a la ley del más fuerte". Modificaciones de esta naturaleza, insistieron, reflejan que "no hay futuro para una sociedad que se atreve a atentar contra sus miembros más vulnerables". La Jornada

Refrenda la Iglesia católica la latae sententiae contra abortistas

· La Arquidiócesis de México refrendó que todos los que procuran y participan de un aborto cometen un grave delito, por lo que son sujetos de excomunión, sin necesidad de que medie una declaración pública al respecto. Por tanto, sostuvo que todos los que legislaron a favor de las reformas que legalizaron la interrupción de embarazos en el Distrito Federal, junto con quienes las promovieron y trabajaron para hacerlas realidad, son sujetos de la pena máxima de la institución católica. No obstante, en una carta del Arzobispado de México enviada a este diario y firmada por su director de Comunicación Social, P. Hugo Valdemar Romero, sobre lo publicado de que el jefe de Gobierno capitalino fue excomulgado, ya que puso en peligro su alma y salvación eterna al firmar la ley del aborto, aclara que el caso del señor Marcelo Ebrard es distinto al de los asambleístas, que deliberadamente votaron a favor de la ley del aborto y habría que examinar con más cuidado su situación antes que se pueda afirmar que efectivamente pesa sobre él la excomunión latae sententiae. La Jornada

Rechazan amago de excomunión

· Afirma Iglesia que el castigo es automático. Pide Mandatario local conocer el proceso al que fue sometido por apoyar ley de aborto. La Iglesia católica aseguró que no ha amenazado con la excomunión ni ha hecho un pronunciamiento para excomulgar a los personajes que impulsaron la despenalización del aborto en el DF. El fin de semana trascendió que la Iglesia había excomulgado al Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, por su presunto apoyo a las reformas que despenalizan la interrupción del embarazo en el DF durante las primeras 12 semanas de gestación. El Arzobispado de México aclaró que son los mismos fieles católicos los que se excomulgan cuando cometen un delito; sin embargo, admitió que no es una condena eterna, ya que si quienes abortaron o promovieron la ley se arrepienten, tienen derecho a ser parte de esta religión. "La excomunión no es irreparable, si el fiel cristiano toma conciencia de la gravedad del delito, se arrepiente, (...) y pide volver al seno de la Iglesia, el Obispo del lugar puede levantar la excomunión", señala el editorial del Semanario Desde la Fe, el órgano informativo de la Arquidiócesis de México. En tanto en la página de internet del Sistema Informativo de la Arquidiócesis, el vocero de la institución, Hugo Valdemar, explicó que el Cardenal en ningún momento ha amenazado con la excomunión a los diputados locales que aprobaron la despenalización del aborto. Agregó que la Arquidiócesis sólo les ha recordado la norma canónica que castiga con la excomunión a los que procuran el aborto. Valdemar Romero enfatizó que la salvación eterna de los que participen en el "asesinato" de un no nacido queda en peligro y no pueden recibir los sacramentos, ni participar en la vida diaria de la Iglesia, aunque no se trata de un hecho que "oficialice" o publique la Arquidiócesis, sino que está establecido por el Código de Derecho Canónico. Reforma

Rebeldes sin causa

· Centro Histórico. Ayer, en las afueras de la Catedral se reunieron algunas personas para protestar contra la Iglesia. Y aunque el tema que más controversia ha generado últimamente es la despenalización del aborto, los inconformes portaron pancartas con leyendas contra el Cardenal, contra las limosnas, contra el Papa y contra el Vaticano, pero ninguna contra la postura de la Iglesia respecto a ese tema. Reforma

Aprueba Iglesia desnudo masivo

· La Iglesia católica aprueba la instalación de Spencer Tunick en el Zócalo siempre que no haya "actos inmorales evidentes", expresó Rubén Ávila, Deán de la Catedral Metropolitana. El cuerpo humano es algo bello y perfecto, y su exposición al desnudo, en el contexto de la instalación del artista neoyorquino, no constituye una inmoralidad, consideró en entrevista. "No podemos juzgarlo inmoral mientras no haya actos inmorales, posiciones, movimientos o situaciones indecentes", dijo Ávila. "Si es sólo la pura exhibición del cuerpo, yo lo veo así como una cosa especial el que haya tanta gente, porque me parece que son posiciones muy estáticas, pasivas, simplemente es un (gran) número de personas ante un escenario importante". El sacerdote, entrevistado horas después de que Tunick diera a conocer la ubicación de la fotografía, indicó que los organizadores del proyecto aún no se han comunicado con las autoridades eclesiásticas para informarles los detalles, ya que hasta ese momento también él ignoraba que la fotografía del desnudo masivo sería tomada frente a la Catedral. Reforma

Llama Iglesia al sector salud a no participar en abortos

· La Iglesia católica exhortó ayer a los empleados del sector Salud a no participar en la práctica del aborto. "Ante este hecho tan deplorable (la ley para despenalizar el aborto), expresamos nuestra más firme condena a la interrupción intencionada de la gestación humana. "Exhortamos a todas las personas de recta conciencia a no hacerse responsables de este acto abominable", expone un documento firmado por el Cardenal Norberto Rivera y su Consejo Episcopal, integrado por ocho obispos auxiliares. El Arzobispado de México sostuvo que toda persona que preste alguna ayuda a la realización de un aborto se hace moralmente responsable. "Recordamos a los médicos, enfermeras, asistentes de la salud y a todos aquellos que por la aplicación de esta ley inicua podrían verse involucrados en su realización, que pueden hacer valer su derecho humano a la objeción de conciencia", indica. En el texto, leído por el Obispo auxiliar, Marcelino Hernández, quien ofició la misa dominical en Catedral en sustitución de Rivera, se señala que la reforma legal aprobada socava gravemente las bases del derecho y daña la conciencia civil. Reforma

ESTADOS

Rechazan que obispo maneje la ayuda para Piedras Negras


· Vecinos de las colonias Los Espejos, Villa de Fuente, San Angel y San Joaquín, afectados por el tornado que el martes pasado devastó el sur de Piedras Negras, rechazaron que el obispo de la diócesis local, Alonso Garza Treviño, administre los donativos que han llegado para mitigar la tragedia. La desconfianza no es nueva. En abril de 2004, un grupo de damnificados por la inundación que ocasionó el desbordamiento del río Escondido acusó a Garza Treviño de la presunta malversación de un donativo de 70 mil dólares. ''El dinero se lo entregó el obispo Patricio Flores, de San Antonio, Texas, y fue producto de una colecta que se realizó entre mexicano-estadunidenses'', recordó Antonio Salazar Charré, quien a raíz de aquella catástrofe se convirtió en dirigente de los afectados. ''Todo mundo fue testigo de ese donativo. El obispo de San Antonio lo entregó al obispo de Piedras Negras, pero ese dinero nunca llegó a los damnificados y ese robo no se ha aclarado'', señaló. El también representante jurídico de 45 familias que resultaron damnificadas aquel año dijo: ''Este acto de rapiña fue denunciado ante el presidente Vicente Fox y la Procuraduría General de la República, pero a la fecha no se ha aclarado''. El prelado, quien además es tesorero de la Conferencia del Episcopado Mexicano, ha asegurado ante la prensa local que tiene documentos que comprueban el destino de los recursos donados. ''Sin embargo, ya perdió la confianza de los vecinos de Villa de Fuente y de todo el sur de Piedras Negras. Nosotros no queremos que el obispo Alonso Garza y los curas que lo apoyan metan las manos en los donativos que están llegando por esta nueva tragedia en Piedras Negras'', indicó Salazar Charré. La Jornada

INTERNACIONAL

Ignorancia es lo peor para combatir el SIDA en Nigeria, afirma sacerdote


· El Presidente del Instituto Católico para Desarrollo, Justicia y Paz, Mons. Obiora Ike, consideró que "en Nigeria la ignorancia es la peor enfermedad a la hora de combatir el SIDA". "El hecho de que la gente no sepa nada de esta enfermedad es el mayor problema. La gente es pobre, carece de educación y de atención médica. La esperanza de vida en mi país es de 46 o 47 años", indicó el sacerdote en una reciente entrevista concedida a la asociación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). Mons. Ike explicó que "la poligamia, el comportamiento sexual irresponsable y la infidelidad matrimonial desempeñan un papel clave en la propagación de la enfermedad". "La sexualidad es un don basado en el amor. La Iglesia católica sabe mucho sobre el SIDA, y yo trabajo con jóvenes para prevenirlos de contraerlo siguiendo las enseñanzas de la Iglesia", anotó. Aci Prensa

Abogados católicos apelarán ley abortista ante Corte Interamericana de DDHH

· El vocero de la Arquidiócesis de México, P. Hugo Valdemar Romero, informó que el miércoles el Colegio de Abogados Católicos presentará una queja ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la despenalización del aborto en la capital que atenta contra el derecho a la vida del concebido reconocido en la Constitución. "Los abogados católicos, una asociación de fieles laicos, van a emprender una campaña internacional para llevar este caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y asociaciones democráticas para exhibir ante el mundo la anti democracia que existe en la Ciudad de México", declaró el sacerdote a la prensa. El P. Valdemar Romero advirtió que la ley aprobada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal contradice a la propia Constitución mexicana, que asegura que el Estado debe defender la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural. Aci Prensa

OPINIóN

Miguel Ángel Rivera en La Jornada. La cosecha. (...)En términos populares los recordatorios a la progenitora son como llamadas a misa y ahora que, por la despenalización del aborto, las autoridades de la Iglesia católica amenazan con la excomunión a los disidentes, se puede expresar lo mismo. El cardenal Norberto Rivera Carrera debió iniciar su cruzada con los sacerdotes pederastas, cuyos casos están documentados... (...)

Ricardo Alemán en El Universal. Marcelo, al infierno. La Iglesia le hace el ´caldo gordo´ a Ebrard, lo cual incrementa su popularidad y lo legitima como un político de izquierda. Cancelada desde Roma la concesión a ese paradero temporal que era el limbo, el alma del señor Marcelo Ebrard seguramente tiene reservado su pasaporte directo al infierno. Por lo menos es lo que de manera pública -como si se tratara de una campaña promocional- dictó la arquidiócesis primada sobre el jefe de Gobierno del Distrito Federal, al que decidió excomulgar, junto con los diputados que aprobaron la despenalización del aborto. De manera literal, el señor Norberto Rivera mandó al infierno a Marcelo Ebrard. Y todo porque el señor Ebrard cumplió la responsabilidad de su cargo -en tanto la Jefatura de Gobierno capitalina es una institución del Estado-, al promulgar la citada reforma, que se ha convertido en el golpe más severo que haya recibido la Iglesia católica mexicana desde los tiempos del gobierno de Carlos Salinas, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano y se reglamentaron los cultos religiosos. Gobierno al que, por cierto, pertenecía Marcelo Ebrard. El vocero del arzobispado y "cuello de ganso" del cardenal Norberto Rivera, el señor Hugo Valdemar Romero, dijo que el jefe de Gobierno del DF "puso en peligro su alma y la salvación eterna" al firmar la ley que despenaliza el aborto, y calificó a Ebrard como "un político que juega a ser dictadorzuelo... defeño pontífice que se siente con el derecho imperial de obligar a los cristianos a rendirle adoración al César y a comer la carne inmolada a los ídolos". En pocas palabras, que el cardenal Norberto Rivera ordenó excomulgar a Marcelo Ebrard, a quien pretenden emparentar con el mismísimo diablo. Y no sabemos si es que en la jerarquía de la Iglesia católica le saben algo al señor Ebrard -alianzas perversas con el diablo-, si es que no han entendido nada respecto de la derrota política y social que significó para la arquidiócesis primada la llamada despenalización del aborto, o si de plano el señor Norberto Rivera se ha convertido en un promotor gratuito e involuntario de la imagen del jefe de Gobierno, al que no sólo le hacen el "caldo gordo" para incrementar su popularidad, al que legitiman como un político de izquierda -cuando de izquierdista no tiene nada-, y al que colocan en el centro del debate, cuando la discusión no está ahí -en mandar al infierno a Ebrard-, sino en torno a una generalizada y muy severa crisis en la Iglesia católica. En realidad la Arquidiócesis Primada de México está cosechando lo que sembró a lo largo de todo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la capital del país, con cuya jefatura el cardenal Norberto Rivera estableció una rentable alianza que en su momento detuvo los intentos por regular las sociedades de convivencia y la despenalización del aborto, a cambio de predios regalados y de apoyos políticos. En pocas palabras, el cardenal primado le brindó todo el apoyo de la jerarquía católica al jefe de Gobierno y candidato presidencial, y a cambio no sólo recibió la seguridad de que no prosperarían ni la Ley de Sociedades de Convivencia, ni la despenalización del aborto, sino que el gobierno le entregó un predio cercano a la basílica de Guadalupe. ¿Pero qué pasó después? Todos lo saben. El señor López Obrador perdió las elecciones presidenciales, pero en el Distrito Federal resultó ganancioso un sector del PRD enfrentado al señor Obrador -en el terreno legislativo ganaron Los Chuchos-, mientras que el nuevo gobernador de la capital, el señor Marcelo Ebrard, hace todo por desmarcarse de su antecesor, y está empeñado en crear su propia imagen como gobernante emparentado a la izquierda, porque sólo de esa manera tendrá posibilidades de buscar un lugar para 2012. Es decir, una buena parte de la mayoría de votos que alcanzaron el PRD, Los Chuchos, y Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, en realidad fueron a favor de López Obrador, y movidos como resultado de esa alianza con la arquidiócesis primada -que en los previos a la jornada del 2 de julio de 2006 prácticamente llamó a votar por el PRD-, y que a la vuelta de los meses, y frente al nuevo escenario de poder de ese partido, dejó al señor Norberto Rivera, literalmente, "colgado de la brocha". Hoy, los señores Norberto Rivera y Hugo Valdemar Romero mandan al diablo y al mismísimo infierno a los diputados del PRD a la Asamblea Legislativa, y al gobernante Marcelo Ebrard, cuando ayer, tanto Rivera como Valdemar -entre muchos otros-, llamaron a votar por el PRD para construir una mayoría que, a la vuelta del tiempo, hizo posible el voto a favor de la despenalización del aborto. Un cálculo político equivocado de la jerarquía católica en general, pero sobre todo del Distrito Federal, que no sólo le apostó a la victoria de AMLO, sino al cumplimiento de los acuerdos pactados. Pero el PRD, como queda claro, es mucho más que un líder. Pero como los jerarcas católicos son incapaces de reconocer que su apuesta política resultó errada, siguen dando palos de ciego, y hoy parecen decididos a contribuir a la popularidad de Marcelo Ebrard, quien por cierto, de eso pide su diezmo.

Julio Hernández López en La Jornada. Desafuero religioso. Excomulga, que algo queda. Valdemar, el artefacto medieval. La excomunión de Marcelo Ebrard es una especie de desafuero religioso que busca inhabilitar a una corriente política, ideológica y electoral aunque no necesariamente -pero sí de paso- a un (pre)candidato en particular. Vulnerar la autoridad de un personaje técnicamente de izquierda y convertirlo en un estigmatizado social es una forma clerical de jugar carambola política disfrazada de santos oficios. Al colocar al esposo de la señora Mar(t)iagna en la hoguera de leña verde, los jefes de la asonada neocristera creen posible lastimar la figura del único de los gobernadores mexicanos que no reconoce a Felipe Calderón como presidente (aunque haya pláticas y entendimientos subterráneos y pragmáticos), del único de los gobernadores perredistas o de "izquierda" (incluyendo a López Obrador), que ha sido capaz de promover y sostener una medida -el aborto-, que contiene una plena, y electoralmente riesgosa, definición ideológica de verdadera izquierda (el asistencialismo y el populismo no lo son, ni con AMLO ni con ME) y del todavía un poco encubierto aspirante a los comicios presidenciales de 2012 que estaba jugando a vestirse tentadoramente con los ropajes de la izquierda "moderna", ilustrada, bonita y bien pronunciada. El inquisidor Valdemar ha saltado al foro en la noche de las teas purificadoras para acelerar el linchamiento de las opciones de izquierda (o no de derecha). Con el desafuero jurídico se pretendía quitar a una gran porción de mexicanos la oportunidad de contar con un candidato contrario a la derecha. Con el fraude electoral del año pasado se demostró a los ciudadanos que su voto y los procesos comiciales no cuentan. Y ahora se trata de demostrar que la creación de leyes y la aplicación de éstas son letra muerta si a juicio de los presuntos controladores de la conciencia social los términos de esas normas no deben ser cumplidos. Valdemar, el medieval, no es sino un instrumento de ventriloquia de Norberto Rivera, quien durante décadas ha jugado a la política de los privilegios mediante nada cristianas alianzas de complicidad con destacados jefes del saqueo de la nación, como son los grandes empresarios, los políticos y funcionarios de moda y los "líderes de opinión" (gerentes religiosos, dueños de medios, entre otros) que forman parte del grupo discreto de presión llamado "Por México". Norberto Rivera ha estado siempre del lado de los intereses de los poderosos, sentado a la mesa del gran capital, sin sentir el dolor de los pobres, sin entender ni impulsar ninguna lucha de reivindicación social, entregado a la diaria degustación de los placeres mundanos (sus niveles gozosos sólo podrían ser superados por Onésimo Cepeda, el más público ejemplo de traición a la doctrina de Cristo). Justamente uno de esos pervertidos caminos terrenos, el de la sexualidad con menores de edad, ha llevado al cardenal Rivera a un proceso judicial en Los Angeles, California, donde se le acusa oficialmente de proteger a un sacerdote pederasta que a causa de ese cobijo norbertino habría podido continuar con su historia de depredación infantil. Tan entrampado judicialmente está el arzobispo primado de México que en los corrillos de la Catedral Metropolitana se habla de la posibilidad de que el político religioso nacido en Durango sea llevado al Vaticano, con algún nombramiento o alguna comisión piadosa, como una forma de colocar la estructura eclesiástica mexicana al margen de los resultados de los jaloneos judiciales por venir. Lo único cierto es que hoy no es Rivera el jefe católico con mayor autoridad moral y con menos flancos vulnerables. En el momento de mayor debilidad del aparato presidencial desde el gobierno de Francisco I. Madero, la Iglesia pretende ganar fuerza, posiciones y concesiones. Mientras Fox y Calderón se ponen de acuerdo o se enfrentan, la sección mexicana de la elite vaticana busca recuperar lo históricamente perdido. Una veladora derribada hoy sobre la pradera social podría llegar a consecuencias insospechadas. Si la jerarquía católica llama a no respetar leyes ni autoridades, y éstas (al menos en el Distrito Federal) se hacen valer, el país estaría en riesgo de entrar a una confrontación social que, con el agravante de la polarización inducida a partir de la contienda electoral pasada, nos colocaría en el umbral de nuevas cristiadas, de nuevos franquismos.

Iván Restrepo en La Jornada. Aborto y Estado laico. El debate sobre la despenalización del aborto en el Distrito Federal mostró que el licenciado Felipe Calderón y sus correligionarios no entienden lo que es un Estado laico, y quieren convertir a México en una extensión del Vaticano. Su esposa, la señora Margarita, rompió la promesa de no recorrer el lamentable camino por el que transitó su antecesora en Los Pinos y llamó a defender la vida, algo que inoportunamente también hizo su esposo. Por su parte, el encargado de los asuntos religiosos en la Secretaría de Gobernación, Florencio Salazar, con prontitud absolvió a la Iglesia católica de intolerante, culpando de ello a los partidos que, por proponer y aprobar la nueva legislación, reciben todo tipo de ataques de la jerarquía eclesiástica y sus grupos afines. Esos jerarcas, encabezados por el cardenal Rivera, fracasaron en movilizar a la población en torno al símbolo guadalupano para impedir la aprobación de una legislación que corresponde al mundo civil, no al canónico. No lo lograron, pese a contar con el apoyo de espacios a modo en los medios de comunicación masiva y de los grandes empresarios, muchos de los cuales, vaya moral, tienen como guía espiritual al padre Marcial Maciel. La mentira y la desinformación se usaron y siguen usando para confundir a la población sobre los alcances de la nueva legislación. Esto incluyó el campo científico: el Colegio de Bioética, del que hacen parte los más prestigiosos especialistas con que cuenta el país, fue muy claro en su apoyo a la despenalización, citando numerosos argumentos científicos (el embrión de 12 semanas no es ni un individuo biológico ni tampoco una persona, como sostienen los que se oponen al aborto); refrendó el derecho que tienen las mujeres de decidir sobre su propio cuerpo y su salud, y reconoció que las más pobres sufren discriminación y desigualdad porque no cuentan con los recursos para, en caso necesario, efectuarse un aborto bien practicado, como sí los tienen las mujeres pudientes que acuden a las clínicas del país o a las del sur de Estados Unidos. La respuesta a los argumentos del Colegio de Bioética corrió por cuenta de una catarata de academias y comisiones de derechos humanos y bioética de las que nunca se tuvo noticia. Si nos atenemos a su número, ningún país cuenta con tantas organizaciones de ese tipo. Así son los milagros cuando salen del manto eclesiástico. En un desplegado piden "abortar" la ley propuesta, "no la vida". La Iglesia y su partido extienden así su membresía más allá de Pro Vida o la fantasmal Unión Nacional de Padres de Familia. Precisamente el señor Serrano Limón alertó que con la citada legislación vendrá la hecatombe para México. No pasó eso en los numerosos países de mayoría católica, como Francia, donde el aborto se encuentra despenalizado desde hace lustros. Cabe recordar que cuando a mediados de los años 70 se aprobó allí interrumpir el embarazo bajo ciertas circunstancias, el presidente Valery Giscard, católico convencido, soportó la presión del Vaticano, pero no dudó en afirmar que su deber era respetar y hacer respetar el Estado laico, y no imponer sus convicciones personales a sus gobernados, libres de practicar la religión que deseen, pero también de observar y hacer cumplir la ley civil y que ésta responda a la realidad que vive la sociedad. Bueno, hablamos de un estadista. Otro católico, el presidente Romano Prodi, enfrenta hoy la furia vaticana por alentar las uniones de convivencia en Italia, medida que tiene el apoyo de las mayorías. Según encuestas, 55 por ciento de la población mexicana está de acuerdo con despenalizar el aborto. Sin embargo, la Iglesia y su partido ignoran la realidad. Quieren una sociedad a la medida de sus dogmas. Fuera de ella está el infierno. Manejado exclusivamente por hombres, el Vaticano aseveró recientemente que el aborto, la eutanasia, la píldora del día siguiente, los laboratorios donde se manipulan los embriones y los parlamentos que aprueban leyes contrarias al "ser humano" (es decir, a lo que enseña la Iglesia) son "terroristas". Aquí, el PAN y sus grupos fascistas, el cardenal acusado de proteger la pederastia, son la verdad y la vida. En lo personal, no quiero esa verdad ni esa vida

Editorial en La Jornada. Llamado inaceptable. El exhorto formulado ayer por la Arquidiócesis de la Ciudad de México al personal de salud del Distrito Federal a no cumplir con sus obligaciones laborales y a negarse a interrumpir embarazos -una práctica legal desde la semana pasada- es un paso más en la ofensiva lanzada por la jerarquía eclesiástica contra la despenalización del aborto, contra la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), contra el gobierno capitalino y contra la vigencia de un derecho establecido en la ley. Si en los meses recientes el arzobispado que encabeza Norberto Rivera Carrera se involucró abiertamente en actividades políticas y pretendió invadir el ámbito de instancias legislativas, ahora, al confundir deliberadamente legalidad y moral, y al calificar de "asesinato" un procedimiento médico regular, el organismo religioso pretende arrogarse facultades para determinar lo que es lícito, y para decir a sus feligreses qué preceptos legales cumplir. Desde luego, los dirigentes católicos están en su derecho de excomulgar a quienes deseen, e inclusive de amenazar con el infierno y la condenación eterna a los legisladores que aprobaron la despenalización del aborto, a los gobernantes que han expresado su disposición a acatar la reforma legal correspondiente, a las mujeres que deciden interrumpir sus embarazos y a los médicos y al personal sanitario que participa en la práctica. Los afectados por la reacción eclesial tienen, por su parte, el derecho a creer o no en esas amenazas. Hace muchos años las católicas y los católicos que utilizan métodos de planificación familiar y de sexo seguro optaron por ignorar las prédicas medievales y supersticiosas que en esas materias realizan los jerarcas católicos. El avance de la conciencia ciudadana ha hecho posible que la gran mayoría de los feligreses haya aprendido la inconveniencia de confundir las funciones de los guías espirituales con las de médicos, sexólogos y trabajadores sociales. Esta encomiable capacidad de discernimiento explica en buena medida la muy escasa respuesta -en una sociedad que oficialmente es mayoritariamente católica- a las recientes e impertinentes convocatorias de la Arquidiócesis a movilizaciones contra la despenalización del aborto. Sin embargo, el abierto llamado a incumplir leyes, reglamentos y obligaciones profesionales y laborales denota la voluntad del alto clero católico de colocarse en una ruta de colisión con la institucionalidad vigente en la República y con los poderes del Estado, y resulta llanamente inaceptable. Cabe recordar que el artículo 1° de la Ley de Asociaciones Religiosas establece, sin ambigüedad, que "las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país", así como que "nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes", y en el artículo 29 se establece como infracción el "oponerse a las leyes del país o a sus instituciones en reuniones públicas". Ante semejante irresponsabilidad por parte de la jerarquía católica, la cual está obligada a cumplir con las limitaciones que le impone la legislación arriba referida, es claro que el gobierno federal, responsable por medio de la Secretaría de Gobernación de fiscalizar el comportamiento de las organizaciones religiosas, tiene ante sí el deber insoslayable y urgente de poner en alto a lo que se ha convertido en beligerancia contra las leyes por parte de los jerarcas católicos de la urbe e imponer las sanciones pertinentes. El Ejecutivo Federal debe entender que la tolerancia ante la creciente insubordinación clerical no sólo es inadmisible desde la lógica republicana que representa su investidura, sino, a fin de cuentas, política e institucionalmente suicida, porque la ambición de poder de la actual dirigencia eclesiástica no conoce límites y es preciso, por ello, marcárselos a la brevedad.

Carlos Marín en Milenio. El consuelo de Schiaffino. El 31 de agosto del año pasado, el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo confirmó la excomunión automática a unos “malhechores” que “segaron la vida de un inocente antes de nacer”. Los condenados eran los médicos que le practicaron el aborto a una niña de 11 años, violada y embarazada por su padrastro, que fue intervenida en el hospital estatal Simón Bolívar de Bogotá por mandato de la Corte Constitucional, misma que despenalizó el aborto en casos de “violación, grave peligro para la salud de la madre o malformación congénita del feto”. En un principio los “malhechores” se habían negado a atender el caso porque el fallo judicial no había sido reglamentado, pero el tribunal los conminó a cumplir la solicitud hecha por la abuela de la pequeñita. Aquí en México, en un tardío arrebato de piadosa candidez, al asambleísta Jorge Schiaffino se le hizo fácil pedirle al cardenal Norberto Rivera “reconsiderar las declaraciones de excomunión que la Iglesia ha hecho para quienes participamos” en la decisión de despenalizar el aborto. La respuesta inmediata la dio el vocero del arzobispado, Hugo Valdemar: Que por supuesto sí, nada más que Schiaffino debe arrepentirse, confesar su “pecado”, cumplir penitencia y “reparar el daño”, echando abajo la nueva legislación. Según la norma canónica, la excomunión es el castigo para quienes rompen “la comunión (derivada del bautismo) con Cristo y su Iglesia”. Es, ni duda cabe, la pena eclesiástica más severa, aplicable a los reos de “pecados particularmente graves”, tales como: apostasía, herejía y cisma (Canon 1364); violación directa del sacramento de la confesión por un sacerdote (Canon 1388); procurar o participar en un aborto, o la cooperación necesaria para que se lleve a cabo (Catecismo de la Iglesia Católica 2272; Ley Canónica 1398). Aunque a Schiaffino y quienes padezcan su mismo golpe de conciencia pueden ser absueltos por el Papa, el obispo local o algún sacerdote autorizado, parece imposible que alguno de éstos quiera violentar una de las reglas que mejor refleja la férrea doctrina vaticana contra el aborto. Menos ingenuo, el jefe de Gobierno del DF se declara católico, sí, pero en paz consigo mismo. Entre “lo que es del César y lo que es de Dios”, Marcelo Ebrard opta por “actuar con responsabilidad y prepararse para aplicar una ley que aprobó la representación legítima de la Ciudad. Lo único que les tengo que decir es que estamos en el siglo XXI, no en el siglo XVI”. Por desgracia, el canon de la excomunión por aborto no es tan antiguo como la cruel vacilada del limbo (fraguada en el Siglo XIII), sino que proviene de finales del XX (1983), y todo indica que su deseable derogación ya no alcance a favorecer al atormentado Schiaffino, cuyo consuelo (terrenal) será que las mujeres del DF, por lo pronto, ya pueden decidir libremente sobre su embarazo.



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